Dinero, poder y delitos

Epstein Files: El rol de los bancos

Cómo JP Morgan y Deutsche Bank mantuvieron negocios con Jeffrey Epstein pese a alertas internas, denuncias penales y fallas en los controles contra el lavado de dinero.

Si Epstein pudo sostener una red de abuso y prostitución fue también gracias a los servicios de entidades financieras. 

Los bancos proporcionaron la infraestructura que le permitió mover grandes sumas de dinero para pagar mujeres jóvenes, intermediarios y logística; realizar retiros de efectivo estructurados para evitar controles y operar pese a estar registrado como delincuente sexual desde 2008.

Las investigaciones concluyeron que fallaron en la prevención de lavado de dinero, en los controles de conozca a su cliente (KYC) y en el reporte de transacciones sospechosas.

Desde 1998 y hasta 2013, el principal banco de Epstein fue el JP Morgan. La entidad mantuvo la relación a pesar de la condena y de denuncias internas. Durante 15 años procesó más de 1,100 millones de dólares en transacciones, pese a repetidas alertas internas por posible lavado de dinero (AML).

Según reportó el New York Times en 2025, empleados elevaron durante años alertas internas sobre transacciones sospechosas, pero fueron ignoradas o desestimadas por ejecutivos y no se reportaron a las autoridades en tiempo real, como exige la ley.

En definitiva, lo dejaban hacer a pesar de la evidencia de posibles vínculos con actividades delictivas. Y no era el único.

Una vez expulsado de allí, Epstein logró que el Deutsche Bank lo aceptara como cliente. Dos años después, el banco puso en duda la relación tras nuevas denuncias.

“A principios de 2015, empleados del Deutsche Bank acudieron a la mansión de Jeffrey Epstein en el Upper East Side (…) tras una demanda que lo acusaba de participar en la explotación y el tráfico sexual de menores. Para entonces, Epstein ya era un delincuente sexual registrado por una condena de 2008, un hecho que el banco conocía desde hacía años, pero que consideró insuficiente para rechazar su dinero”, publicó Fortune en octubre de 2025. El reportaje repasa los esfuerzos de los banqueros por comunicar la seriedad de las acusaciones, y la insistencia de Epstein en señalarlas de falsas. 

“Él mintió sobre todo”, dijo uno de los banqueros a Fortune. Aun así, confiaron en su palabra y continuaron administrando su fortuna hasta mediados de 2018.

Epstein anticipó estos problemas: en 2009 intentó comprar un banco en Luxemburgo, un movimiento que habría colocado su actividad financiera bajo una infraestructura propia y más difícil de supervisar. El intento no prosperó, pero revela su ambición por controlar no solo cuentas y estructuras offshore, sino la propia plataforma que regula esos flujos financieros.

 

Captura de uno de los intercambios de Epstein Files, disponible en justice.gov/epstein.

 

Cuando los reguladores de Nueva York finalmente investigaron, calificaron la conducta del Deutsche Bank como “inexcusablemente deficiente”. Según los reportes, el personal de cumplimiento abrió al menos 40 cuentas para Epstein sin supervisar millones de dólares en operaciones sospechosos.

En 2023, el banco acordó pagar 75 millones de dólares a las víctimas de Epstein en un acuerdo de acción colectiva y fue multado con 150 millones de dólares por el Departamento de Servicios Financieros del Estado de Nueva York por su participación con Epstein. 

“El banco reconoce su error al haber aceptado a Jeffrey Epstein como cliente en 2013”, dijo un portavoz de Deutsche Bank esta semana en un comunicado.

JP Morgan también alcanzó un acuerdo. En 2023 pagó 75 millones de dólares a las Islas Vírgenes de Estados Unidos para resolver las reclamaciones de haber facilitado los actos de tráfico sexual cometidos por el financiero. 

Las Islas Vírgenes, donde Epstein tenía una propiedad, habían demandado a JPMorgan el año anterior por haber permitido el pago a las víctimas de Epstein y haber sido “indispensable para la operación y el encubrimiento de la empresa de tráfico de Epstein”.

«Todos ahora entendemos que el comportamiento de Epstein fue monstruoso», dijeron los abogados del banco en un comunicado luego del acuerdo. «Cualquier asociación con él fue un error y lo lamentamos. Nunca hubiéramos seguido haciendo negocios con él si creyéramos que estaba usando nuestro banco de alguna manera para ayudar a cometer crímenes atroces».

Los archivos muestran que Panamá no fue un escenario marginal, sino parte de una red de fundaciones, préstamos y sociedades que sobrevivió a la condena de Epstein en 2008.  La arquitectura legal existía; los controles, no siempre.

Sol Lauria

Sol Lauria

Periodista, editora y co-fundadora de Concolón, sus trabajos han sido publicados en medios como The New York Times, The Washington Post y Harper ́s Magazine, de EE.UU.; El País y Europa Press, de España; Revista Anfibia y Clarín; de Argentina; y otros de Latinoamérica. Por ellos, ha recibido premios de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP, 2021 y 2022), TRACE Prize for Investigative Reporting (2018), Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (Adepa, 2006) y seis veces el del Forum de Periodismo en Panamá. Fue líder de datos de Connectas, conferencista, docente y publicó también en libros como Los Malos (Ediciones UDP, 2015), Perdimos (Planeta, 2019) y es autora de la novela gráfica 'Duelo' (2019). Es integrante del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ).
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