Corruptilandia, bronca y flow haitiano: lo último de Señor Loop

Señor Loop, la banda que ha marcado el pulso del rock panameño, regresa con Tiburón de Charco, un tema visceral que captura la indignación de un país y promete convertirse en un himno de protesta. Con la participación de Rubén Blades y un sonido cargado de crudeza caribe, los Loops vuelven a demostrar por qué son la banda más conectada con la calle y su gente.

Tiburón de Charco es un retrato feroz de quienes manejan los asuntos públicos como negocios privados. Es la historia de un tiburón que vende la bandera al mejor postor, arregla por dinero lo que sea con quien sea; es gobierno y narco a la vez. La bronca de la canción es compartida por la mayoría de los panameños: según el Latinobarómetro, el 84% de la población cree que el país está gobernado por unos pocos grupos poderosos en su propio beneficio.

Lilo Sánchez, voz y esencia de Señor Loop, es quien da vida a este mensaje con su estilo inconfundible: callejero y universal, un sonero que transforma la indignación en arte.

“Es fácilmente la canción más triste que he escrito”, confiesa Lilo. La compuso durante su mudanza a Estados Unidos en plena pandemia, con una guitarra acústica frente al mar y las noticias de un “gobierno nefasto” como telón de fondo: millones de dólares en corrupción, hospitales fantasma y nuevas reglas de salud utilizadas como distracción. “Desde afuera se sienten diferente”, dice, refiriéndose a la resignación cotidiana de los panameños, esa “absurda esperanza tropical” que los hace resistir.

El proceso de creación fue también catarsis para la banda. Lilo trabajó en un demo con arreglos al estilo Kanye West, que luego llegó a manos de Iñaki Iriberri. Fue Iñaki quien trajo el flow haitiano y convocó a los invitados de lujo. “Cada idea loca de Iñaki terminaba siendo una genialidad”, dice Lilo. El resultado: una canción potente, cargada de guitarras crudas y una cadencia irresistible que atrapa desde el primer compás.

El equipo detrás de Tiburón de Charco es un dream team: Rubén Blades aporta su peso legendario, junto a Pash, Squiz y Kapi de Tabou Combo. La producción de Iñaki Iriberri, la mezcla de Mick Guzauski y la masterización de Bernie Grundman. El concepto de la portada -que le hace guiño de ojo a las tapas de discos setenteros de Tabou Combo- es de Jonathan Harker, el arte fue pintado en aerosol por Óscar Melgar, y las fotos que lo documentan son de Raphael Salazar.

Señor Loop: la esencia de Panamá hecha música

El lanzamiento de Tiburón de Charco llega tras el impacto de La leña que prende madera, su último disco, descrito por Guido Bilbao en La Prensa como “una fuerza superior, hecha con la esencia misma de la vida”. En ese disco, Señor Loop reafirmó su identidad: una banda que no solo hace música, sino que captura el espíritu de su país, que puede sonar a Tom Petty, Prince y Nando Boom en la misma canción sin dejar de ser ellos mismos.

Hoy, con Tiburón de Charco, los Loops están más Loops que nunca. Porque nadie entiende, vive, palpita y canta la calle como ellos. Y esta canción es una prueba definitiva de esa verdad.

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