El negocio de los dueños de Pollo Campero es la harina y está en Barbados

La familia Gutiérrez, que encabeza el conglomerado CMI, es conocida por una de sus principales compañías: Pollo Campero. En 2011 desembarcaron en España, como 17 familias poderosas de Centroamérica, para aprovechar los beneficios legales que permiten pagar impuestos ínfimos. Una investigación de Redacción Regional y No Ficción revela que los dividendos más suculentos de su división de alimentos provinieron de una filial del grupo en la isla caribeña de Barbados.

Juan José Gutiérrez y Juan Luis Bosch Gutiérrez son dos primos que comparten una característica en común: su rostro es poco conocido, pero una de sus principales compañías, Pollo Campero, es una de las marcas guatemaltecas más universales, con un especial arraigo en Guatemala, El Salvador y en la diáspora de ambos países diseminada Estados Unidos. 

Ellos encabezan el conglomerado CMI. La lista de sus empresas es interminable. Solo por mencionar algunas: poseen la mayor central hidroeléctrica privada de Guatemala; controlan partes importantes del mercado del pollo, la harina o las pastas en Centroamérica, Dominicana y Ecuador; crearon una de las marcas guatemaltecas más universales: Pollo Campero, que tiene cientos de restaurantes.

Los Gutiérrez desembarcaron en España en 2011, en la misma época que lo hicieron otras 17 de las familias más ricas de Centroamérica para trasladar la propiedad de acciones de empresas valoradas en 3 mil 589 millones de euros. 

Los dueños de Pollo Campero tienen varios holdings en Madrid desde hace años, pero las cuentas de 2022 de uno de ellos muestran algo curioso.

En este holding, la familia concentra las acciones de la mayoría de su división de alimentos. Y, en 2022, a él canalizaron dividendos por 41.9 millones de euros.

Una investigación de Redacción Regional y No-Ficción revela que casi la mitad de este dinero, 21.3 millones de euros, procedió de una única empresa: una filial del grupo en la isla caribeña de Barbados.

Juan José Gutiérrez ha dirigido la división de alimentos y restaurantes del grupo CMI, que incluye a decenas de empresas en Centroamérica, Dominicana y Ecuador. Foto: Edwin Bercián.

 

Los beneficios

CMI no tiene restaurantes, molinos o fábricas de pastas en este país que tiene menos de 300 mil habitantes. Lo que sí tienen es una sociedad dedicada a comprar o vender harina. Y esta, aparentemente, es la actividad más lucrativa de la división alimentaria del grupo, la que más dividendos repartió.

Los incentivos para hacer esto son obvios. En Barbados el impuesto sobre la renta que pagan las empresas locales es de poco más del 1%. Por ello, siempre será más ventajoso declarar beneficios allí que en cualquier país de Centroamérica.

Pero, además, Barbados tiene otra condición fundamental. Desde 2011 cuenta con un CDI suscrito con España. Y este permite distribuir dividendos a un holding español con un impuesto del 0%. 

La ventaja es doble. Esos 21.3 millones de euros son ingresos que se dejaron de declarar, posiblemente en Centroamérica y se trasladaron a Barbados, con lo cual hay un ahorro en el nivel de las empresas.

Después, ese dinero se convierte en dividendos para los accionistas en un país que no los grava, si se dirigen a España. Aquí hay un segundo ahorro.

Y finalmente, los 21.3 millones llegan a Madrid, donde se someten a un impuesto mínimo del 1,25%. El dinero termina en una fundación privada en New Hampshire, Estados Unidos, donde los extranjeros tampoco pagan impuestos.

En Montevideo existe toda una industria dedicada a facilitar la creación de holdings. A ello contribuye la legislación uruguaya y sus tratados fiscales, como el suscrito con España. Foto: Mx Granger

Las cuentas presentadas por uno de los holdings de los Castillo muestran algo muy similar.  Esta familia guatemalteca, en 2022, también concentró el 60% de los dividendos que les reportó el holding desde el que controlan sus embotelladoras de todo el continente en un único país: Uruguay.

Según muestran las cuentas de su holding español CBC Bottling Holdco, que comenzó a operar en 2015, los Castillo generaron en Uruguay 22.5 millones de euros en dividendos en 2022.

En este país, esta familia guatemalteca cuenta con una filial dedicada a comprar materias primas para hacer bebidas y botellas.

De nuevo, la elección de Uruguay no es casual. El país cuenta con un régimen   especial para negocios de “trading”, precisamente lo que hace allí los Castillo, que permite pagar un impuesto del 0,75%. Y Uruguay también tiene un CDI con España que exime de retenciones a los dividendos.

En total, las sociedades de estas familias guatemaltecas, en 2022, repartieron a sus accionistas 43.9 millones de euros que, no solo se dejaron de declarar en Centroamérica, si no que, además, solo tributaron un 1,25%.

Investigación y datos: Asier Andrés
Edición: Redacción Regional

*Este reportaje junto a No-Ficción forma parte de Centroamérica Desigual, un especial sobre fiscalidad y desigualdad de la Redacción Regional, en alianza con medios y periodistas independientes de Mesoamérica del que Revista Concolón medio formó parte.

 

 

Redaccion Regional

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