María quería ser reportera de guerra. Todos los días escribía en su cuaderno historias un poco reales, un poco inventadas, hasta que se dio cuenta que lo que le gustaba de ser reportera de guerra era salir de su país, viajar mucho y conocer gente diferente, más aún si estaba en situaciones complicadas. Así que decidió estudiar cooperación y eso le abrió todas las fronteras. Dejó su país y luego otro y luego otro. En un momento ya no supo ni de dónde era ni cómo seguía su historia. Entonces volvió a escribir y se convirtió en @mexploratrice. Para Concolón Revista cuenta cómo una flor de la alegría la salvó del dolor por su ovario roto.